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Para esta semana, he decidido hablar de Tuenti, una red social española –comparada, por muchos, con Facebook (Ruíz, 2008)- que ya lleva rato existiendo en la web (desde 2006), y es, sin embargo, no tan popular, globalmente, como Facebook y Twitter.

Al igual que varios otros sitios de interacción, Tuenti surgió de la idea de un grupo de jóvenes universitarios españoles, que buscaban mantenerse conectados con sus amigos en sus distintos círculos sociales, y querían un espacio en el cual poder compartir, de forma un poco más privada que el resto de la web, sus contenidos (Dentzel, 2013).

Algo que diferenció a esta red social del resto, fue la renuencia de sus creadores de admitir la entrada de publicidad dentro de la red social (Facebook). Pese a que esto les representa no obtener ingresos de su trabajo, los creadores de Tuenti prefieren no ganar dinero de esta clase de patrocinadores, apostando más a mantener un grado de exclusividad y confianza en el sitio, que pocas redes actuales permiten.

Además del hecho de no promover publicidad, y de contar con un número exclusivo de invitaciones de amigos por usuario (lo cual no te permite agregar a más gente de la que en realidad conoces, y pretendes frecuentar seguido por la red), que se ve reducido aún más cuando el factor edad interviene (prohibieron, primero, el registro de usuarios menores de 14 años en la red; posteriormente, ampliaron el rango de edad mínima, a los 18) (PAÍS, 2009), Tuenti ha apostado más a conseguir usuarios de su propio país y, en general, a aquellos que se relacionen con su cultura y compartan el mismo lenguaje.

Tal vez Tuenti no es una red social conocida a nivel global –como ahora lo es Facebook, Myspace y Twitter, por dar algunos ejemplos- pero el grado de afinidad de sus usuarios con la red, su exclusividad y el hecho de que logren identificarse con los formatos, la plataforma y los contenidos que se publican, hacen de Tuenti una red social mucho más atractiva que Facebook en España, y superan en número a los usuarios de habla hispana que forman parte de la red estadounidense Facebook.

“Since Tuenti launched, Facebook and MySpace have ramped up efforts to add users in Spain. So far, the local site has remained in the lead. In November, it had 5.1 million unique visitors, while Facebook’s Spanish-language site had 3.5 million. Still, in recent months Facebook is growing more quickly. It has more than tripled its user base since May, when it had just over 1 million Spanish users. Tuenti doubled over the same period, from 2.5 million.” (MacMillan, 2009)

Me parece aquí, que Tuenti es otro ejemplo de cómo la cultura, no es una cultura americana, a pesar de la gran cantidad de empresas estadounidenses que abarcan el mercado global.

“La capa de cultura global –edificada alrededor del consumismo y del branding- procesa productos culturales de cualquier origen y los difunde en paquetes personalizados para maximizar su poder comunicador en cada mercado” (Castells, 2009).

La gran mayoría de las empresas, por más americanas que sean, si realmente quieren imponer sus contenidos a sectores de población en otros países alrededor del mundo, deben estar consciente de que necesitan buscar que dichos contenidos estén adecuados a la cultura de cada grupo social meta, de otro modo, no les lograrían vender.

Así que, nuestro consumo no es, a diferencia de lo que otros opinen, “global”, sino “glocal”. Porque es una mezcla de los contenidos de otras culturas, adaptadas a la propia, y gracias a lo cual se sigue manteniendo la esencia cultural de cada grupo social.

Referencias:

Castells, M. (2009). Comunicación y poder. España: Alianza Editorial.

Dentzel, Z. (13 de junio de 2013). tuenti.com. Obtenido de http://corporate.tuenti.com/es/blog/llama-chatea-y-comparte-sin-lmites-con-tuenti-y-tuenti-mvil

Facebook. (s.f.). http://www.facebook.com. Obtenido de https://www.facebook.com/pages/Tuenticom/115847575095566#

MacMillan, D. (11 de enero de 2009). Bloomberg Businessweek. Obtenido de http://www.businessweek.com/technology/content/jan2009/tc2009017_093945.htm

PAÍS, E. (06 de julio de 2009). Obtenido de http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2009/07/06/actualidad/1246870865_850215.html

Ruíz, A. S. (11 de abril de 2008). Cinco Días. Obtenido de http://cincodias.com/cincodias/2008/04/11/empresas/1207921214_850215.html

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Delicious es un sitio web nacido en 2003 ante la necesidad de mantener un registro de las páginas online que más le interesan a cada persona (para recordarlas y visitarlas más tarde). Con el tiempo –y conforme fue creciendo en su número de usuarios- se convirtió en una comunidad virtual, en la cual los usuarios utilizan los marcadores sociales, ya no sólo para sí mismos, sino para compartirlos en la web –a través del uso de tags- con cualquiera que comparta los mismos intereses: “del.icio.us is a system that, like a healthy market, turns individual self-interest into collective good” (Surowiecki, 2006).

La magia de este sitio radica en el inmenso mar de tags que se puedan encontrar en él. El mismo sitio web puede ser compartido en la red, por varios usuarios, con tags diferentes; esto hace que, una mayor cantidad de personas pueda acceder a ellos de forma distinta.

Hay infinidad de ideas que pueden llegar a ti a partir de diversas fuentes. Y resulta curioso, que cuando buscas algo en el sitio con palabras clave, encuentras ya no lo que buscadores como Google o Yahoo! Puedan –y quieran- proporcionarte (un buffet de lo que ellos creen que quieres tener a tu alcance), sino un menú nuevo y distinto, creado al gusto de los nuevos prosumidores (Toffler, 1979).

“What del.icio.us’s users were creating–without necessarily knowing they were doing so–was what technology blogger Thomas Vander Wal has dubbed a “folksonomy,” a flexible system of organization that emerges organically from the choices users make.” (Surowiecki, 2006)

Se trata de una folksonomía[1] (Peters, 2009) que revoluciona el modo de obtener, apropiarse y compartir los contenidos. De este modo, los usuarios pueden elegir lo que consumen y producen, y mantener una comunicación horizontal con otros usuarios, que les permita ampliar su cosmovisión y estar abiertos a nuevos contenidos online.

“A Web folksonomy thus allows us to reclassify content according to our changing interests. An academic paper that’s interesting today might be equally interesting a decade from now–but why it’s interesting, why people care about it, might be very different.” (Surowiecki, 2006)

Se abrió paso a una gramática sintáctica no lineal, para entender e intervenir los contenidos; en el cual, todos podemos ser generadores de información. Y una nueva forma de jerarquizar los contenidos y las formas emerge, de la mano de los mismos agentes que deciden,  día con día, qué es y qué no es digno de atención en la Web.

Convergen aquí muchos y muy variados puntos de vista, que son cada uno evaluados y revalorados, según la línea de pensamiento del usuario en cuestión. Se entra a un juego sin reglas, en donde no hay nadie que te diga si los tags que acuñaste a cada link son correctos o no, sino que, simplemente, se deja abierto a la mentalidad del emisor, para que transmita los contenidos de la forma que le es propia, y no como alguien más te diga que tiene que ser.

“The Dewey decimal system is an example: every object is assigned its place in a hierarchical system of organization, and every object is defined as, ultimately, one thing: a book goes in one place in the library and nowhere else. In a folksonomy, by contrast, definitions are fuzzier. With del.icio.us, the same Web page has many different tags, which often aren’t even related to one another, and no explicit rules are being followed” (Surowiecki, 2006).

Opino que es una nueva modalidad de interactuar con los contenidos, y puede –en muchas ocasiones- ser una opción viable y enriquecedora. Se logra aprender de cosas que, tal vez uno no tenía planeado enterarse en un inicio y que, gracias a alguien más, logró entender. Pero también se presta a que, muchos de los tags te lleven a sitios web que nada tienen que ver con lo que tú buscabas en un inicio y terminas por hartarte de no encontrar los contenidos que deseas –para lo cual recomiendo más utilizar buscadores como Google y no esperanzarte a encontrar los links que necesitas únicamente en Delicious. Sin embargo, es una herramienta útil si lo que se quiere es buscar nuevas opiniones y divagar un rato en la web.

Referencias:

Peters, I. (2009). Folksonomies: Indexing and Retrieval in Web 2.0. . Berlin, Germany: Gruyter.

Surowiecki, J. (2006). MIT Technology Review. Obtenido de http://www2.technologyreview.com/TR35/Profile.aspx?TRID=432

Toffler, A. (1979). La tercera ola. España: Plaza & Janés.


[1] Según su significado etimológico, es una clasificación (taxis) gestionada (nomos) por el pueblo (folc).

Para esta entrada, hablaré de algunos videos de conferencias TED, que tuve la oportunidad de analizar –junto con el resto de la clase Comunicación, Cultura y Sociedad III- ayer por la tarde.

En general, la narrativa es la misma en todos los videos. Primero, el conferencista nos lanza alguna pregunta o nos engancha con alguna anécdota que resulta detonante para su tema, y luego nos comienza a vender su discurso. Es una oferta continua del “bien” que nos quieren vender (en este caso, sus ideas) y cómo lograr alcanzar ese bien.

Siempre empiezan por dejar claro en la mente de las personas el porqué de sus acciones. Ellos antes de decirnos qué es lo que nos están vendiendo, inician por decirnos la razón de por qué lo están vendiendo. Esto, porque el discurso que vende es el de: “Tengo un sueño” no el de “Tengo un plan de negocio”. La gente no sólo compra qué haces, sino por qué lo haces. Porque la gente no hace la acción por la acción, sino por el bien que busca dentro de esa acción.

Encuentro interesante de las conferencias el hecho de que, tal como lo menciona Alloca (TED, Kevin Allocca: Why videos go viral , 2012), mientras más pequeños son los videos, más se popularizan en la red. Así, los videos de TED tienden a ser, en su mayoría, muy cortos y cargados de contenido; puesto que tienen que abarcar entre 5 y 15min. Aproximadamente (dependiendo el autor), los aspectos más relevantes de un tema que, en mi opinión, daría para una mayor discusión. Y lo que es más, no sólo es su deber mencionar todo ese contenido en tan poco tiempo, sino también hacerlo digerible y atractivo, para la mayor parte de la población.

Considero que, la presencia de estos videos TED en la actualidad, ha propiciado que las personas tengan un mayor acceso a esta clase de contenidos, que si bien no todos son académicos, sumergen a las audiencias en reflexiones profundas sobre algún tema. Pero también los coloca en un conformismo extremo, en el cual ya no se busca estar informados a fondo de cada uno de los temas, sino que, es más una medianía del todo. Hay tanta saturación de contenidos e información en la web, que es realmente difícil estar al tanto de todo, y, como la gente está consciente de eso, se justifica diciendo que es imposible abarcar todo el panorama del acontecer y se reduce a creerle a una sola fuente de información.

Me parece que las nuevas generaciones se caracterizan por eso. En parte buscan estar informados y al día con los aspectos generales que engloban su cotidianidad, pero también indagan muy poco en la mayoría de los temas polémicos, y, más bien, buscan consumir y apropiarse más de aquellos temas que les genera alguna clase de interés, en especial con aquellos que resultan graciosos y prometen hacer pasar, a su receptor, un buen rato de risa durante e incluso después de haberlo visto.

Tenemos la tendencia de excluir aquellos contenidos que nos resultan aburridos, lineales y menos digeribles (TED, Alexis Ohanian: How to make a splash in social media, 2009), y captar, por el contrario, aquellos que pintan a ser más sencillos y no requieren de tanto desgaste neuronal para asimilarlos. Incluso los mismos buscadores online están programados para excluir aquellos contenidos con temática más conservadora y “aburrida” (TED, Eli Pariser: Beware online “filter bubbles” , 2011), que va en contra de los valores actuales de los jóvenes –quienes son los mayores consumidores de redes online-.

Y el caso anterior, lo podemos ver también en redes presenciales. La gente admite a otra gente en su círculo de amigos, por afinidad. Y esto se logra si, los nuevos aspirantes a ser aceptados en cierto grupo social, comparten ciertos valores y practican líneas de pensar y actuar que beneficien al grupo. Solemos así, aceptar a aquellos que son más alegres, divertidos, sociables, y con quienes es seguro pasaremos un buen rato (TED, Nicholas Christakis: La influencia oculta de las redes sociales, 2012).

Pero… ¿qué sucede con los contenidos de fuentes académicas más lineales? ¿Qué acaso nuestra sociedad está destinada a perder gran parte de sus contenidos porque las nuevas generaciones ya no quieren acceder a ellos? No creo que el paso a estas nuevas formas de interactuar con la cultura, signifique la pérdida de lo lineal y, en este caso, de varios de los contenidos envasados en esta clase de formatos. Como todo, es un etapa transitoria en la que sí, tenemos mayor preferencia a lo multimedia y a lo más fácil y digerible, pero así como esto en algunos años puede cambiar, y volver a ser como antes (más purista y selectivo en tanto contenidos legitimados por la mayoría), podría también ser el indicativo de que nuestra cultura no se está perdiendo, sino que está evolucionando a algo distinto.

Los jóvenes de hoy, en mi parecer –y a diferencia de lo que piensen algunos adultos- saben mucho de muchas cosas y de nada a la vez. Quizá no estén especializados en un área determinada, pero están mejor preparados para afrontar su día a día en el futuro, porque están capacitados para hacer ya no unas cuantas cosas, sino varias y distintas tareas a la vez.

Y con respecto a los contenidos que cada quien almacena y guarda dentro de su bagaje cultural, podríamos decir que, si lo que se busca es rescatar lo ya escrito por figuras de autoridad importantes en el pasado, entonces es tarea de quienes busquen rescatarlo, adaptarlo a formatos más digeribles por los nuevos bárbaros, que son el futuro de nuestra sociedad.

Referencias

TED. (16 de diciembre de 2009). Alexis Ohanian: How to make a splash in social media. Obtenido de TED: http://www.youtube.com/watch?v=tPgQsv2KPwc

TED. (02 de mayo de 2011). Eli Pariser: Beware online “filter bubbles” . Obtenido de TED: http://www.youtube.com/watch?v=B8ofWFx525s

TED. (27 de febrero de 2012). Kevin Allocca: Why videos go viral . Obtenido de TED: http://www.youtube.com/watch?v=BpxVIwCbBK0

TED. (16 de diciembre de 2012). Nicholas Christakis: La influencia oculta de las redes sociales. Obtenido de TED: http://www.youtube.com/watch?v=nIFRQjy1WoQ

Para la entrada de hoy, decidí checar un sitio web de una especialista en psicología, que otorga terapias online. En su sitio[1], la dinámica es muy simple. Tú creas una cuenta y esperas ser aceptado(a) por la doctora como usuario. Una vez aceptado(a), inicias una conversación vía e-mail con la psicóloga, y, finalizada la sesión –y si tú lo autorizas- la doctora resume tu caso y publica las conversaciones en su sitio web, para que sirvan de ayuda a otras personas.

Como usuario en el sitio, también eres capaz de hacer comentarios a otros usuarios y dar tu opinión con respecto a lo que se habla en las conversaciones entre la doctora y los otros pacientes.

Me puse a revisar el contenido de las anécdotas que se transmiten y, quizá fue por la forma en la que lo cuenta la doctora y cómo lo explica, que hace que el texto sea muy fácil de leer. En otras situaciones, no hubiera terminado de leer los primeros seis párrafos sin aburrirme, y con ella –pese a ser textos extensos- sentí que la comunicación fluyó y me relacioné con lo que se decía. Tanto la forma de presentarse la plataforma virtual como los contenidos, son atractivos.

Leí varios casos de pacientes con traumas psicológicos muy intensos, que me pusieron realmente a pensar en mi propia situación y logré también relacionarme con sus experiencias.

Opino que, para interactuar en el sitio, no necesariamente necesitas ser un usuario. La doctora ofrece también cápsulas informativas gratuitas a cualquiera que entre a su sitio web. Y como visitante, puedes leer todos los casos y los comentarios de los demás usuarios.

Incluso, si no quieres tener terapia en línea, puedes contactarte con la doctora para tener sesiones cara a cara con ella; puedes ponerte de acuerdo para agendar una cita, aun si no se encuentran en el mismo país; y/o mantener tu conversación por teléfono para hacerla más presencial.

La doctora explota la capacidad de varios medios para comunicarse con sus pacientes, y, al final de sus terapias, pide autorización para publicar sus contenidos y que estos sirvan de aprendizaje para otras personas.

Se me hace muy interesante que se haga uso de la Web para dar terapias en línea –me puse a investigar al respecto (Ortiz, 2013) y, al parecer es algo no tan nuevo, pero yo no sabía que existía- porque facilita recursos y hace que los pacientes, no sólo tengan mayores posibilidades de llegar a tiempo a sus consultas, sino que, por no ser presenciales, opino que se puede prestar para facilitar la interacción e indagar en temas que, usualmente, no se tocarían con tanta facilidad de tener al sujeto de frente.

Navegar en su página web, me hizo pensar también un poco acerca de la privacidad de los usuarios y en el que decidan, o no, hacer públicas sus terapias con la doctora[2]. El dilema que encuentro en si aceptar o no publicar estas cosas en línea, es el hecho de que, cualquier otro usuario que tenga una cuenta en el sitio, es capaz de comentarte cosas sobre tu vida –ya no sólo la doctora- y te encuentras con todo tipo de comentarios (desde los más hirientes[3] hasta los sin sentido), y éstos, en mi parecer, tienen también gran impacto en cómo fluya el sujeto después de haberlos leído.

Me parece que, lo que los usuarios que permiten esto –la completa exposición de su vida personal en la web- pretenden, es ser escuchados (Fromm, 1966) ya no sólo por el psicólogo(a), ni por sus amigos de siempre o familia, sino por extraños, que reafirmen su identidad y les den apoyo psicológico, haciéndoles sentir que a alguien más le importan.

Suena muy feo, pero en verdad, pareciera que los usuarios que permiten esta clase de interacción con el resto, son los que más ayuda necesitan porque se sienten realmente solos y que nadie los toma en serio. Son casos de depresión tremendos que necesitan ser tratados, y aún no estoy del todo convencida, de si, publicar sus casos en línea, sea lo mejor para la salud mental de los pacientes.

Lo que rescato como importante de este modo de interacción con los usuarios en el sitio web, es que cuando leemos las conversaciones de los pacientes con la psicóloga, podemos darnos el tiempo de analizarlos más profundamente y pensar por qué dijeron lo que dijeron y qué los llevó a decir eso. Nos permite pasar al saber reflexivo  (Ascencio, 2006), en el cual tenemos saber sobre nuestro saber, y conocemos así las causas del éxito o fracaso en la experiencia de lo vivido del otro (cosa que relacionamos inmediatamente con nuestro propio sentir, gracias a las neuronas espejo (García, 2008), que nos generan empatía hacia los otros).

Referencias:

Ascencio, C. L. (2006). Ensayo General sobre la Comunicación. Barcelona: Paidós.

Fromm, E. (1966). El Arte de Amar. Buenos Aires: Paidós.

García, E. G. (2008). NEUROPSICOLOGIA Y EDUCACION. De las neuronas espejo a la teoría . REVISTA DE PSICOLOGIA Y EDUCACION, 69-90.

Ortiz, J. d. (2013). Opinión de la terapia online por estudiantes de la Licenciatura en Psicología de la UABC, Campus Tijuana. Revista Iberoamericana para la Investigación y el Desarrollo Educativo, 01-12.


[2] Yo sí creé una cuenta en su sitio, pero aún no decido si quiero subir mi caso a la web a través de su blog…

[3] No son groseros, pero sí llegan a herir a la persona por cómo están estructurados, en –usualmente- juegos muy inteligentes de palabras.

 “La Asociación de Universidades Populares de Extremadura[1] se creó el 23 de mayo de 1992 en Asamblea Constituyente, siendo nuestra personalidad jurídica la de asociación con fines no lucrativos. En la actualidad son 219 los municipios que tienen Universidad Popular y que son miembros de nuestra organización. Pertenecemos a la Federación Española de Universidades Populares.” (AUPEX)

Ante la grave crisis económica en comunidades españolas como Extremadura, surgen redes de apoyo para combatir el desempleo y contribuir a la alfabetización de adultos en España, sobre todo en las zonas más necesitadas. AUPEX  es una organización no lucrativa, dirigida a los sectores más desfavorecidos y con mayores barreras para su desarrollo (AUPEX).

AUPEX tiene preocupaciones sociales por la educación, la igualdad, el derecho al goce de una buena salud, buenas oportunidades de trabajo para todos, etc. Lucha por erradicar la explotación y la pobreza en Estremadura, y por conservar su herencia cultural y su medio ambiente.

Esta organización, está constituida por una red enorme de redes, en las cuales se ponen en común las necesidades y preocupaciones de los mismos ciudadanos que las forman, y se dialogan propuestas y vías de apoyo para resolver dichos conflictos.

Según R. Speak “las redes son lo que subsiste del aspecto tribal de las sociedades primitivas” (Speak, 1989:24), y su función básica es el apoyo social: “las acciones, los procesos y los recursos que se activan en contextos de relación y se ponen al servicio de la realización de aspiraciones y satisfacción de necesidades individuales y colectivas” (Cadavid, 2009, pág. 148).

Ahora, para activar el apoyo social, L. Perilla y B. Zapata (Cadavid, 2009), proponen el requerimiento de vinculaciones estrechas en torno a intereses, necesidades, voluntades y emociones que surjan de la experiencia interactiva que se da al hacer cosas juntos. En AUPEX convergen varias instituciones y actores sociales, con profesiones y especialidades distintas, pero con un fin en común, que es ayudar a los necesitados de Extremadura a hacer frente a la crisis económica y crear un mejor escenario de convivencia para todos.

Las redes vinculan actores, y éstos actúan -la mayoría de las veces- en respuesta a las necesidades del grupo social al que pertenecen. De este modo, las personas se ayudan mutuamente dentro de su mismo vecindario, por el simple hecho de pertenecer al grupo, y como atención al otro. Se entiende a este tipo de ayuda al otro, como una fuente natural de apoyo (Cadavid, 2009, pág. 149), proveniente de personas que no necesariamente poseen una educación profesional, sino que prestan una ayuda al prójimo desde lo cotidiano –dentro de la familia, con el grupo de amigos, en la tienda de la esquina, en un antro, en un bar, etc.

Las redes dan cuenta de la manera en que se establecen las relaciones sociales, y están presentes en las organizaciones, los grupos y los territorios, sin necesariamente coincidir con lo instituido. Por tanto, “las redes no se decretan ni se crean, sino que se descubren, se activan y se pueden visibilizar” (Cadavid, 2009, pág. 150) a través de distintas plataformas, presenciales y online, que les permitan hacerlo –tal es el caso de AUPEX, organización que se ha viralizado en las plataformas online, y ha sido motivo de transformación social debido a su enorme impacto en la población a la que fue dirigida.

Lo que ocurre al final, es que ésas mismas organizaciones, con su ejemplo desde las distintas modalidades de entablar relaciones con otros agentes, fomentan el cambio social porque impulsan al resto de los actores sociales, a actuar, desde su papel en lo cotidiano, por el beneficio común. Construyen el espacio de socialidad (Rossana, 2005) y convivencia en una sociedad determinada, que se encuentra siempre presente pero es, en numerosas ocasiones, ignorado o dejado atrás por los mismos sujetos que lo forman; e inspiran a la gente a actuar, los invitan a intervenir y a ser parte del cambio social.

Referencias:

AUPEX. (s.f.). Recuperado el 03 de noviembre de 2013, de http://aupex.org/aupex.php

AUPEX. (s.f.). Recuperado el 03 de noviembre de 2013, de http://aupex.org/aupex-metas.php

Cadavid, L. P. (2009). Redes sociales, participación e interacción social. Trabajo social. No. 11, 147-158.

Rossana, R. (2005). La diferencia y sus asedios. México: ITESO.

Speak, R. (1989). “La intervención de red social”. Las prácticas de la terapia de red. España: Gedisa.


[1] AUPEX.

Phi: ¿La clave de la belleza?

Posted: October 18, 2013 in Uncategorized

Durante siglos se ha intentado llegar a un acuerdo sobre lo que es bello y lo que no. El ser humano se ha fascinado esculpiendo, pintando y describiendo aquellos rasgos físicos que, a su parecer, le resultan bellos a la vista y constituyen patrones de belleza para cada cultura. Sin embargo, nunca se ha llegado a un concenso unánime sobre lo que, en general, debe ser visto como bello.

¿Es acaso que la belleza está en el ojo del observador, o será posible que exista algo externo que nos dicte lo que es bello y lo que no? ¿Cómo es que los seres humanos determinamos que algo nos resulta bello, y por qué lo creemos así?

Hoy en día –y gracias en gran parte al psicoanálisis- los científicos creen que lo bello, independientemente de la cultura, sigue una serie de patrones que pueden ser determinados por una constante: Phi (o la proporción áurea) (GoldenNumber.Net, s.f.).

En su teoría de los arquetipos y el inconsciente colectivo, Jung (1970) propone la existencia de una infraestructura biológica –instintiva- que hace que las cosas nos parezcan bellas. Lo cual, significa que existe, efectivamente, un patrón gracias al cual nos es posible determinar lo que es bello y lo que no. Ya sobre esa base, ponemos nuestra perspectiva cultural[1] y nuestra visión interior[2]; pero dicha infraestructura apunta a ser un patrón invariable, e independiente de su contexto y su cultura.

Dimask[3], es un programa que nos permite descargar una máscara que cumple con los patrones encontrados en la proporción áurea, que determinan si un rostro es bello o no.

Originalmente, la máscara fue creada por el Dr. Stephen R. Marquardt[4], quien creó la máscara basándose en secuencias matemáticas que determinan los patrones de la belleza humana (Foundation, s.f.).

La dinámica –no sólo en Dimask, sino también en varios sitios web- supone que, a medida que los rasgos de tu rostro encajen en la máscara, serás, o no, bello. De este modo, la aplicación está libre para descargarse y cualquiera puede, a través de ella, ver qué tan feo o guapo es.

¿Pero qué repercusiones tendrá esto en sociedad? Creo que el hecho de que exista una máscara que determine la belleza de la persona, puede ser un modo de exclusión para aquellos que, acorde a las dimensiones de la máscara, se den cuenta de que son feos. Y, realmente, cuál es la necesidad de catalogar a una persona como bonita o fea, bajo las constantes matemáticas de algo que, no debemos olvidar, ha sido también un invento humano y puede estar equivocado.

Las dinámicas de inclusión y exclusión por medio de redes tanto presenciales como online, se potencializa cada vez más con el desarrollo de aplicaciones y programas de esta índole.

Quizá meterte al programa y descargarlo en tu lap o tu PC, para corroborar tus índices de belleza, resulte una actividad divertida de hacer con tus amigos y/o familia, novio(a) o incluso tú solo. Pero, si ya de por sí la sociedad como está resulta excluyente, ¿por qué darle más armas para que continúen ejerciendo coerción psicológica sobre aquellos que, para los ojos de la comunidad, resulten menos bellos?

Existen traumas y trastornos psicológicos generados por la presión social de querer encajar en un envase prefabricado de belleza. Si seguimos fomentando estas prácticas colectivas de exclusión, el futuro de la humanidad apunta a que las siguientes generaciones vivan más aisladas, porque se les excluye; con un mayor miedo al prójimo, e incluso sintiéndose rechazadas por el resto que, no sintiéndose de modo distinto, reproduce las mismas prácticas que excluyen.

Referencias:

Foundation, M. (s.f.). MBA Marquardt Beauty Analysis. Obtenido de http://www.beautyanalysis.com/index2_mba.htm

GoldenNumber.Net. (s.f.). Obtenido de http://www.goldennumber.net/

Jung, C. G. (1970). Arquetipos de inconsciente colectivo. Buenos Aires: Paidós.


[1] Conjunto de acuerdos creados en sociedad, que dictan lo que es bello en cada cultura.

[2] Es el modo en que incorporamos esos significados –adquiridos en sociedad- a nuestro propio sistema.

[4] Cirujano plástico, graduado de la UCLA y miembro activo de Societies of Maxillofacial Surgeons en California.

Es una OSC[1] que busca colaborar activamente con personas conscientes que quieren realizar un cambio positivo en la sociedad. Legitimado y financiado por organizaciones como Amnistía Internacional y Human Society, Change.org trabaja desde 2007 promoviendo el bien social: “(…) es la mayor plataforma de peticiones online del mundo y empodera a las personas para generar los cambios que quieren ver” (Change.org, 2013).

Los movimientos antiglobalización, están reconfigurando la forma de percibir la realidad en lo glocal[2]. Su difusión en las redes sociales –tanto on como off-line- ha sido tal, que realmente han ejercido gran influencia en las distintas sociedades alrededor del mundo (LAGO, 2006).

Con la emergencia de Internet –más exactamente, con la Web 2.0- se dio un cambio en la forma de interacción de las personas en las distintas sociedades. Ya no sólo es de uno a muchos[3], sino de muchos a muchos[4]. Ahora se sabe que no son sólo los líderes institucionales quienes tienen el derecho de comunicar algo al resto de la población, sino también cualquier otra persona tiene la oportunidad de poner en común su sistema de creencias con los demás, y reconfigurar así su realidad social (CASTELLS, 2008).

Movimientos como Change.org, plantean en su ideología la existencia de un mundo compartido en el cual, se experimente la comunicación horizontal para dar voz a las minorías[5] y descentralizar el poder de los grupos hegemónicos; intentan hacer cambios en la sociedad, con la iniciativa de lograr un mayor y mejor espacio de convivencia, fomentando la realización personal a través de la asistencia a los otros.

La ventaja que las plataformas on-line han proporcionado a estos grupos sociales, es quizá una de las más significativas puesto que dichos grupos se han viralizado y han logrado su impacto a nivel mundial, gracias a los servicios de plataformas on-line.

El poder de las redes sociales como creadoras y potenciadoras de movimientos revolucionarios en red, se ha visto potencializado por el crecimiento desenfrenado de nuevas redes sociales.

Los participantes en esta clase de movimientos, llegan a las personas a través de sus acciones –no sólo de un discurso hablado-, y conquistan el corazón de la gente apegándose a un ideal que promete, en última instancia, el logro de un bien común.

Bibliografía:

CASTELLS, Manuel. (2008). “Comunicación, poder y contrapoder en la Sociedad Red (II)”. Los nuevos espacios de la comunicación. Telos, cuadernos de comunicación e innovación. Núm. 75. Pp. 11-23

Change.org. (2013). Change.org. Obtenido de http://www.change.org/es/qui%C3%A9nes-somos

LAGO, Silvia. (2006). La intervención política de los movimientos sociales en la sociedad de la información. Razón y Palabra. Núm. 52. México. Pp. 01-14


[1] Organización de la Sociedad Civil.

[2] Resultado de la mezcla de las palabras: global y local.

[3] Comunicación vertical: del líder al resto del pueblo.

[4] Comunicación horizontal: sin jerarquías.

[5] Ojo: No victimizarlas ni demonizarlas, sino dejarlas ser tal como son, y darles un lugar en la sociedad.