Needing support?? Welcome to “Dr. Irene’s Verbal Abuse (Site)!”

Posted: November 8, 2013 in Uncategorized

Para la entrada de hoy, decidí checar un sitio web de una especialista en psicología, que otorga terapias online. En su sitio[1], la dinámica es muy simple. Tú creas una cuenta y esperas ser aceptado(a) por la doctora como usuario. Una vez aceptado(a), inicias una conversación vía e-mail con la psicóloga, y, finalizada la sesión –y si tú lo autorizas- la doctora resume tu caso y publica las conversaciones en su sitio web, para que sirvan de ayuda a otras personas.

Como usuario en el sitio, también eres capaz de hacer comentarios a otros usuarios y dar tu opinión con respecto a lo que se habla en las conversaciones entre la doctora y los otros pacientes.

Me puse a revisar el contenido de las anécdotas que se transmiten y, quizá fue por la forma en la que lo cuenta la doctora y cómo lo explica, que hace que el texto sea muy fácil de leer. En otras situaciones, no hubiera terminado de leer los primeros seis párrafos sin aburrirme, y con ella –pese a ser textos extensos- sentí que la comunicación fluyó y me relacioné con lo que se decía. Tanto la forma de presentarse la plataforma virtual como los contenidos, son atractivos.

Leí varios casos de pacientes con traumas psicológicos muy intensos, que me pusieron realmente a pensar en mi propia situación y logré también relacionarme con sus experiencias.

Opino que, para interactuar en el sitio, no necesariamente necesitas ser un usuario. La doctora ofrece también cápsulas informativas gratuitas a cualquiera que entre a su sitio web. Y como visitante, puedes leer todos los casos y los comentarios de los demás usuarios.

Incluso, si no quieres tener terapia en línea, puedes contactarte con la doctora para tener sesiones cara a cara con ella; puedes ponerte de acuerdo para agendar una cita, aun si no se encuentran en el mismo país; y/o mantener tu conversación por teléfono para hacerla más presencial.

La doctora explota la capacidad de varios medios para comunicarse con sus pacientes, y, al final de sus terapias, pide autorización para publicar sus contenidos y que estos sirvan de aprendizaje para otras personas.

Se me hace muy interesante que se haga uso de la Web para dar terapias en línea –me puse a investigar al respecto (Ortiz, 2013) y, al parecer es algo no tan nuevo, pero yo no sabía que existía- porque facilita recursos y hace que los pacientes, no sólo tengan mayores posibilidades de llegar a tiempo a sus consultas, sino que, por no ser presenciales, opino que se puede prestar para facilitar la interacción e indagar en temas que, usualmente, no se tocarían con tanta facilidad de tener al sujeto de frente.

Navegar en su página web, me hizo pensar también un poco acerca de la privacidad de los usuarios y en el que decidan, o no, hacer públicas sus terapias con la doctora[2]. El dilema que encuentro en si aceptar o no publicar estas cosas en línea, es el hecho de que, cualquier otro usuario que tenga una cuenta en el sitio, es capaz de comentarte cosas sobre tu vida –ya no sólo la doctora- y te encuentras con todo tipo de comentarios (desde los más hirientes[3] hasta los sin sentido), y éstos, en mi parecer, tienen también gran impacto en cómo fluya el sujeto después de haberlos leído.

Me parece que, lo que los usuarios que permiten esto –la completa exposición de su vida personal en la web- pretenden, es ser escuchados (Fromm, 1966) ya no sólo por el psicólogo(a), ni por sus amigos de siempre o familia, sino por extraños, que reafirmen su identidad y les den apoyo psicológico, haciéndoles sentir que a alguien más le importan.

Suena muy feo, pero en verdad, pareciera que los usuarios que permiten esta clase de interacción con el resto, son los que más ayuda necesitan porque se sienten realmente solos y que nadie los toma en serio. Son casos de depresión tremendos que necesitan ser tratados, y aún no estoy del todo convencida, de si, publicar sus casos en línea, sea lo mejor para la salud mental de los pacientes.

Lo que rescato como importante de este modo de interacción con los usuarios en el sitio web, es que cuando leemos las conversaciones de los pacientes con la psicóloga, podemos darnos el tiempo de analizarlos más profundamente y pensar por qué dijeron lo que dijeron y qué los llevó a decir eso. Nos permite pasar al saber reflexivo  (Ascencio, 2006), en el cual tenemos saber sobre nuestro saber, y conocemos así las causas del éxito o fracaso en la experiencia de lo vivido del otro (cosa que relacionamos inmediatamente con nuestro propio sentir, gracias a las neuronas espejo (García, 2008), que nos generan empatía hacia los otros).

Referencias:

Ascencio, C. L. (2006). Ensayo General sobre la Comunicación. Barcelona: Paidós.

Fromm, E. (1966). El Arte de Amar. Buenos Aires: Paidós.

García, E. G. (2008). NEUROPSICOLOGIA Y EDUCACION. De las neuronas espejo a la teoría . REVISTA DE PSICOLOGIA Y EDUCACION, 69-90.

Ortiz, J. d. (2013). Opinión de la terapia online por estudiantes de la Licenciatura en Psicología de la UABC, Campus Tijuana. Revista Iberoamericana para la Investigación y el Desarrollo Educativo, 01-12.


[2] Yo sí creé una cuenta en su sitio, pero aún no decido si quiero subir mi caso a la web a través de su blog…

[3] No son groseros, pero sí llegan a herir a la persona por cómo están estructurados, en –usualmente- juegos muy inteligentes de palabras.

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